Elecciones 2016: Todavía hablando de separación de Iglesia y Estado

Creo que todos podemos estar de acuerdo cuando digo que estas elecciones han sido largas, tediosas y exhaustivas. Mañana por fin llegamos al punto climático y, sea el resultado que sea, solo nos quedará conformarnos o trabajar con el resultado. Este año los candidatos independientes han logrado un gran impacto e incluso han demostrado que tienen la capacidad para ganar si todos sus seguidores salen a votar. Independientemente de si ganan o no, han traído distintos asuntos controversiales a la mesa que permiten dialogar sobre cuáles deberían ser nuestras posturas ante lo mismos tanto en futuras elecciones como en nuestro día a día en este punto histórico de transición generacional respecto a ideologías. Estos incluyen: percepción del cannabis medicinal y recreacional, la perspectiva de género, la equidad de la comunidad LGBT y, recientemente y el más que me importa, religión.

No me importa por mi postura religiosa, me importa porque creo en la separación de iglesia y estado, algo que se dejó claro hace muchas décadas en la constitución. Los demás ejemplos son temas sumamente subjetivos y controversiales que dependen de las experiencias de cada uno, pero la separación de iglesia y estado es mi derecho como ciudadano de este país. Cuando Alexandra Lúgaro estableció que era atea, centenares de personas salieron criticándola y estableciendo como hecho que ya no era una candidata apta para gobernación. De esas personas, un número considerable ya había exclamado y difundido lo preparada que estaba la misma, lo útil que parecen ser sus posturas y reformas y como ella iba a hacer la diferencia a un país que tanto le hace falta deshacerse del liderato bipartidario guiado por intereses personales, corrupción y explotación. Todo lo bueno de la candidata competitiva se desvanece porque no comparte una creencia con algunos. A pesar de la inundación de personas y comentarios negativos sobre el tema, hubo una persona que me impacto más que los demás porque considero que tenía todos los planteamientos erróneos en uno, el “combo agrandado del fanatismo”.

Una usuaria de twitter escribió lo siguiente:

“Ella tiene la madurez y capacidad para enderezar el país, pero lamentablemente digo que si no cree en Dios no sirve de nada.”

“La salvación es individual, pero no se puede gobernar un país sin Dios y una biblia.”

“Una persona que no cree en Dios, lamentablemente no puede gobernar y enderezar una nación.”

“Porque Dios es quien le dará la estrategia para hacerlo, pero si ella no cree en Dios, entonces como lo hará.”

Vamos a empezar dejando algo claro. El ateo no es para nada peor persona que un religioso y viceversa. Creencias religiosas no guían completamente nuestro comportamiento, nuestro conjunto de reglas morales y éticas criadas desde nuestra infancia hasta el presente si, un conjunto de reglas que va cambiando a partir de cada experiencia que percibimos en cada segundo de nuestras vidas. La religión solo provee una manera de ver la vida y cómo actuar al respecto. Hay miles de religiones y hay miles de creencias independientes de religiones, cada una provee una vía distinta. No hay una óptima ni mejor que la otra, solo diferentes formas de pensar lo mismo. Puede que cada cual piense que la suya es la alternativa correcta, pero por los alemanes pensar que su raza era la óptima ya ustedes vieron las consecuencias. Con eso nada más los dejo.

Segundo, ¿de qué vale prepararse tanto para una posición si Dios es el que rige al fin al cabo el desempeño de uno en la misma? De que vale los años de ella prepararse en escuela sub-graduada, luego en la escuela graduada de derecho y luego en los años de carrera profesional si al fin al cabo “Dios es quien le dará la estrategia para hacerlo”. ¿Para qué examinamos los candidatos entonces? ¿Por qué no solo nos basamos en quien es el más dedicado a la religión? ¿O acaso las ultimas 6 décadas no han sido dirigidas por cristianos que nos han llevado a dónde estamos? ¿Dios estaba de vacaciones y se le olvido darle las estrategias adecuadas para dirigir un país?

Tengo que admitir que no escribo esto objetivamente, yo también soy ateo. Lo puedo compartir con personas cercanas a mí por la confianza y entendimiento, pero siempre he tenido miedo a divulgarlo completamente públicamente por temor a la percepción de mi familia fanática, de jefes/compañeros de trabajo y de amistades casuales y académicas que me percibirían de manera distinta nada más por mi postura. Cada logro en mi vida va acompañado con una de muchas personas cercanas que siempre me termina diciendo: Dale gracias a Dios por permitirte hacer tal cosa. Todos mis logros como atleta fueron gracias a Dios. Mi desempeño académico fue gracias a Dios. Mi trabajo como actor ha sido gracias a Dios. Mi desempeño en mis trabajos que impactan a comunidades son gracias a Dios. Pues vengo con la respuesta que llevo reprimiendo hace años. Yo me fajé entrenando siete días a la semana como para que me digan que el resultado no fue por todo el sudor y dolor que invertí todos los días. Yo llegaba explotado de entrenar para sacar mucho tiempo para estudiar como para que me digan que mis notas no fueron por mi sacrificio de horas de sueño. Trabajo 42 horas a la semana sin contar ni una hora de estudio en la universidad con 3 trabajos o proyectos distintos que tienen un gran impacto social cada uno como para que me digan que mi esfuerzo invertido es en vano y solo es gracias a un Dios. Todo tiene una explicación cultural o científica como para que tanto crédito se le dé a un Dios. Si le quieres otorgar al mismo la ocurrencia de fenómenos azarosos o inexplicables, está bien, pero nadie merece que se le quite el crédito y credibilidad de un trabajo por sus creencias.

Por lo mismo, exhorto a que voten por los candidatos con más preparación en cada una de las tres papeletas. No es una fuerza mística que nos va a sacar de esta crisis, es la fuerza y voluntad de cada uno de ustedes que piensa trabajar por este país. Demasiados gobernantes han subido por pala, acomodo de mami y papi y corrupción, quemando papeletas para alcanzar la gobernación. Es hora que salgan a votar y hagan la diferencia demostrando que queremos a alguien digno y preparado, no un demagogo que se siga lucrando de las ilusiones que te vende.

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